|
Mientras le pido el trago que eligió, la presento a Carlos, el que enseguida se aleja, como demostrando interés por una señorita, pero en realidad para dejarme solo. "Cómo te llamas, hermosa?", le pregunto, a lo que responde "Mariela, y vos papito?", me pregunta ella. Roberto, respondo, pero pensando para mí, "esto de papito no vendrá de cargada?", sin saber que luego comprobaría que no era así y que existían motivos importantes para que no lo fuera.